
El error habitual es empezar aspirando. En muchos sofás, el aire y el cabezal solo desplazan el pelo o lo hunden más. Primero conviene agruparlo y después retirarlo.
El método de tres pasos
- Revisa la etiqueta del sofá. Identifica si admite cepillado y prueba cualquier herramienta en una esquina poco visible.
- Trabaja en seco. Pasa un rodillo reutilizable en trayectos cortos, siempre en la misma dirección. Vacía el depósito cuando pierda eficacia.
- Termina en bordes y costuras. Usa un rastrillo blando o la mano con un guante de goma limpio. Aspira únicamente el montón final.
Para mantenimiento: dos minutos al día suelen requerir menos esfuerzo que una limpieza intensa a la semana.
Cuándo parar
Si el tejido forma bolitas, pierde fibras o cambia de color, deja de frotar. En terciopelo, lana o tapicería antigua, sigue las indicaciones del fabricante o consulta a un profesional.